El bibliómano revisitado

Los bibliómanos son tan antiguos y variopintos como la propia Historia del libro pero, haberlos haylos, que dan mucho juego…

“Vivía, no hace mucho tiempo, en una callejuela estrecha y umbría de Barcelona, uno de esos hombres de rostro demacrado, de mirada turbia y reconcentrada; personaje de condición satánica y desconcertante como aquellos a quienes daba vida, en sus desvaríos, Hoffmann, el autor de los célebres Cuentos fantásticos. Tal era Vicente, el librero.

"el librero asesino"Tenía nuestro hombre, treinta años, pero ya parecía viejo y rendido; alto de estatura, caminaba con la cabeza gacha, como un anciano. Tenía el pelo blanco y muy largo, las manos fuertes y nervudas, secas y llenas de arrugas, e iba miserablemente vestido, con rpa siempre andrajosa. Con su aire torpe, el paso dificultoso, las facciones inexpresivas, feo, triste e incluso insignificante, se le veía salir a la calle muy pocas veces. Únicamente salía de su guarida los días en que habia encante de libros raros o de otro modo curiosos. Entonces ya no era el mismo hombre indolente y receloso. Sus ojos se animaban, su rostro se llenaba de alegría, corría, trotaba, se mostraba impaciente y apenas conseguía disimular sus afanes, sus inquietudes, sus decepciones. Y regresaba a su casa jadeando, excitado, desconcertado, a contemplar a escondidas el libro que tanto había deseado obtener y entonces parecía querer devorarlo con la vista, acariciándolo como hace un avaro con su tesoro, un padre con su hija amada o un rey con la corona que teme perder” […]

(Ramón Miquel i Planas. La leyenda del librero asesino de Barcelona)

Así comienza La leyenda del librero asesino de Barcelona re-elaborada por el erudito y bibliófilo barcelonés Ramón Miquel i Planas y que, en la coqueta y reciente edición ilustrada de José J. de Olañeta, precede a Bibliomanía, versión a su vez que hiciera un joven Gustave Flaubert del relato gótico El bibliómano del escritor romántico Charles Nodier. De esta última obra extraemos aquí este epitafio burlesco:

Aquí yace
bajo su encuadernación en madera,
un ejemplar in-folio
de la mejor edición
del hombre.

Escrito en la prosa de la Edad de Oro
que ya no comprende nadie.
Hoy es, tan solo,
un libro viejo,
marchito,
defectuoso,
incompleto,
con la portada deshecha,
picado de polilla
y muy manchado de moho.

No es dable esperar para él
los honores tardíos
e inútiles
de la reimpresión.

(Charles Nodier, El bibliómano)

Si se desea profundizar en la bibliomanía (y el estrecho margen que la separa de la bibliofilia) recomendamos la lectura de la obra de Francisco Mendoza Díaz Maroto, La pasión por los libros: Un acercamiento a la bibliofilia (Espasa, 2006) si bien con cierta distancia.

Un comentario en “El bibliómano revisitado

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