Demasiada pasión por lo suyo

Todos nos dedicamos en mayor o menor medida a acumular, entre otros objetos preciados, libros, discos, películas y demás documentos de utilidad o divertimento. El problema llega cuando la afición, o bien deriva en trastorno (no confundir con el injustamente atribuido a Diógenes de Sinope) o, por infortunio, nos cuesta la propia vida. Dice el escritor y traductor francés Jacques Bonnet (Bibliotecas llenas de fantasmas, Anagrama, 2010):

[…] “Sólo la pared de mi dormitorio en la que se encuentra la cabecera de la cama ha quedado siempre libre [de libros] debido a un viejo trauma: me enteré, hace muchos años, de las circunstancias en las que murió el compositor Charles-Valentin Alkan, apodado el “Berlioz del piano”; lo encontraron muerto el 30 de marzo de 1888; aplastado por su biblioteca. Cada hermandad tiene su santo mártir y el mayor de los Alkan, pianista virtuoso admirado por Liszt y que heredó los alumnos de Chopin a su muerte, es sin duda el de los locos por las bibliotecas”.

Charles-Valentin Alkan

Por estos motivos, cuidadín con el cálculo de estructuras en estanterías porque la gravedad o la tontuna nos pueden pasar factura.

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