¿Bibliotecarios en bici? Yes we can!

En Madrid cada vez menudean más las bicicletas de todo tipo y condición, aunque no sea ésta una ciudad muy ciclable. A la contaminación salvaje y a la escasez endémica de carriles-bici céntricos hay que añadir la carencia de un alquiler municipal puntero, cuando la clase política se empeña en llenarnos la cabeza de presuntas Olimpiadas del pelotazo. Aún así no hay que rendirse. Veamos si no esta iniciativa de la Europa norteña, que une bibliotecarios y bicicletas: cycling for libraries.

Si servidor contase con tiempo, euros dubidú, entrenamiento y motivación, no me importaría hacer esa ruta bibliociclista Copenhague-Berlín. No me extraña lo más mínimo que en el Camino Compostelano (verbigracia huérfano de Códice Calixtino) abunden más los peregrinos tedescos que los francos. Es la suya una cultura de conciencia ecológica, de deporte al aire libre y de viaje mochilero, que a menudo huye del estereotipo de la colonización playera mallorquina, aunque a veces no estén reñidos.

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