El diablo está en los detalles… digitales

 “Celebrando missa el mismo San Martín, ayudáuale Bricio, que era de pequeña edad, y después fue obispo y santo. Este vido al Demonio en contrario del altar que estaua escriuiendo todo lo que allí passaua y contradecía a aquel lugar sagrado, como palabras ociosas, risas desordenadas, y impedir el oficio divino. Escriuíalo en vna piel de carnero, y por auer mucho que escriuir y acabársele la piel, estirola con los dientes, y rompiéndose, diose en la pared vna mala calabaçada, en aquel cuerpo hecho del ayre  en que se mostraua, de lo qual Bricio se riyó mucho […]”

Alonso de Villegas, Fructus Sanctorum, Discurso 69, nº 12 BNE U/2378 h. 20v.

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[El Emperador Maximiliano I en misa] [Detalle] BNE Invent/42809
¿Quién es Titivillus? Es el demonio notario de la distracción, quien hace acopio de los errores cometidos, ya sea por los clérigos al entonar los cantos, rezos y salmos, ya sea por los feligreses que chismorrean “ociosa verba” en misa, en lugar de recitar con entrega el oficio divino. A través de los sermonarios medievales sabemos que este diablo toma buena nota en su pergamino de todas las sílabas y palabras omitidas, pues son palabras sustraídas a Dios, y pueden aducirse como prueba contra los difuntos el día del Juicio Final. Titivillus también es citado como el diablillo que distrae de la liturgia de las Horas canónicas a religiosos y seglares. Por último, y por una tradición ya más bien decimonónica, es también quien provoca las múltiples erratas de los copistas e impresores.

Titivillus, Tutivillus, Titivillo, Titellino… ¿Cuál es el origen de su nombre? La etimología de la palabra no está clara, pero todos los estudiosos suelen concluir que su origen se hallaría en la Casina de Plauto: “En efecto, el dramaturgo romano Plauto, conocido en la Edad Media en ambientes escolares, utiliza la voz “titivillicium”, con el sentido de menudencia o cosa de poca importancia, en un diálogo de su Casina”, 2, 5 39 (Jennings, 1977, pp. 36, Montañés, 2015, pp. 13).

Non  ergo istuc verbum emissim  titivillitio

Nam omnes mortales Diis sunt freti: sed tamen

Vidi ego Deis fretos saepe multos decipi.

“Esas palabras no tienen para mí ni el valor de una perra,

Porque los hombres se confían por lo general a los dioses, y con todo,

He visto yo muchas veces a muchos que confiaban en ellos y se han visto defraudados”.

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Comoediae. Tito Maccio Plauto. BNE Mss/10030 Casina fol. 90r

Está claro que Titivillus es un diablo que escribe, y la escritura significa poder en la Edad Media. Los religiosos Jacques de Vitry y Johannes Wallensis configuran ya en el siglo XIII los papeles que desempeña Titivillus. Sabemos que el exemplo nº 239 de Jacques de Vitry fue conocido en España, pues se conserva en una traducción del catalán del Alphabetum narrationum de Arnoldo de Lieja, el Recull de Eximplis (S. XV), en donde aparece con el nombre de Titellino. El mismo diablo es evocado también, pero sin nombrarlo, en el Libre de los ejemplos por ABC, compilado por Clemente Sánchez de Vercial (exemplo nº 382).  También el Espéculo de los legos, en el exemplo nº 180, recoge la historia del trompazo que se da el diablillo al estirar su pergamino pecaminoso, lo cual provoca la carcajada de San Bricio durante la Misa de San Martín. Este mismo exemplo vuelve a ser recogido nuevamente en el Fructus Sanctorum de Alonso de Villegas (Discurso 69, nº 12). (Montañés, pp. 71-72).

Como vemos,  los papeles desempeñados por Titivillus son, como sus nombres, muy variados. Siguiendo a Montañés, los enumeramos a continuación:

Notario de chismosos. En los Exempla de Jacques de Vitry el diablo replica: “Scribo ociosa verba que dicuntur in hac ecclesia”. Ya en el  Evangelio de Mateo (12,36) está escrito: “Mas yo os digo, que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del Juicio”.  La corriente misógina medieval se evidencia aquí en el tópico inglés “warning against idle gossip”, que en la Europa del Norte se plasma en las sillerías de coro, en la escena de dos mujeres incitadas al chismorreo por el demonio, dando de lado los rezos y la misa.

Notario de clérigos despistados. Dice Johannes Wallensis en su Tractatus de Penitentia: “Fragmina verborum Titivillus colligit horum quibus die mille vicibus se sarcinat ille”. Es decir, “Titivillus recoge los fragmentos de estas palabras llenando su saco mil veces al día”. Es una advertencia contra aquellos religiosos perezosos y despistados que abrevian las misas, o las recitan con errores y omisiones, de lo que habrán de dar cuenta al final de sus días. -Algo que me trae a la memoria aquel final del romance viejo de La Misa del amor, interpretado entre otros por el genial Amancio Prada-.

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Javier de Izaro “El Misterio y la magia de los tréboles de San Juan”. Folletones El SOl. 26 de Junio 1932, p. 2.

[…] El que cantaba en el coro,

en el credo se perdió,

el abad que dice misa,

ha trocado la lición,

monacillos que le ayudan,

no aciertan a responder, non,

por decir amén, amén,

decían amor, amor.

 Recolector de pecados. En época románica los demonios comienzan a aparecer en las portadas y coros de las iglesias haciendo acopio de los “peccata populi”, de todos los pecados de la humanidad.

Confundidor de amanuenses. En la documentación medieval no un hay testimonio claro de esta función, hay que esperar a que Anatole France se la atribuya en su Vie de Jean D´Arc (1908). Siguiendo esta idea, a Titivillus se le ha querido ver en el diablillo doblegado que acompaña a  San Bernardo de Menthon, patrón de los montañeros. A ambos personajes se les puede contemplar en un medallón de las Horas de Luis de Saboya BNF MS Latin 9473 Fol. 10 v. y de manera más elocuente, en una viñeta de las Horas al uso de Roma de la Biblioteca Municipal de Tours BM  Ms 2104, fol. 149, en donde vemos al Santo escribiente con el diablillo al acecho.

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Horas al uso de Roma, Biblioteca Municipal de Tours BM MS 2104, fol. 149 (BVMM. IHRT-CNRS)

Illumina oculos meos ne umquam obdormiam in norte, nequando dicat inimicus meus: prevalui adversus eum. In manus tuas Domine com[mendo spiritum meum].

“Ilumina mis ojos para que nunca me duerma y muera,  no sea que mi enemigo diga: He podido con él. En tus manos, Señor, enco[miendo mi espíritu]”.

En este mismo sentido, otro jugoso tema iconográfico es aquél de San Juan Evangelista en la isla de Patmos, ya introducido y comentado de manera rigurosa por Javier Docampo en sendas entrada y conferencia.

“Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis,1, 9).

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Horas de Leonor de la Vega BNE Vitr/24/2, fol. 45v [Detalle]
El diablo importuna el retiro del apóstol hurtándole tinta y tintero para que no continúe escribiendo la revelación apocalíptica.  Podemos contemplar esta escena en los lienzos de Dieric Bouts, Museum Boijmans Van Beuningen, y de El Bosco,  Staatliche Museen zu Berlin, Gemäldegalerie. También es un lugar común en los libros de Horas, como en las Horas de María de Borgoña ONB Cod. 1857, fol. 27r, en las Horas de Luis de Saboya BNF MS Latin 9473, fol. 190r., en las Horas de Bedford BL Add Ms 18850 fol. 19r, en las Horas de Juana la Loca BL Add MS 35313 fol. 10v., en las Horas de Simon de Varie J.P. Getty  Ms. 7, en las Horas Spinola J.P. Getty Ms. Ludwig IX 18, fol. 83v, en el BL Royal 20 B II, fol. 27, en varios ejemplares de La Haya KB 73 J 55, fol. 27r, KB 76 G 5, fol. 13r, KB 76 G 11, fol. 13r , y por último, en nuestras excepcionales Horas de Leonor de la Vega BNE Vitr/24/2, fol. 45v.

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Un cajista de imprenta. Quijote y Sancho visitan la imprenta de Sancha. L. Paret BNE Dib/15/54/13

Demonio de los impresores. Como evolución lógica de las erratas de los amanuenses, las de los cajistas de la imprenta. No en vano, en el ámbito anglosajón, a los aprendices del oficio se les llamaba printers devils. El mismísimo Ambrose Bierce, con su celebrado Devil´s dictionary (1911), ejerció de diabólico aprendiz. Incluso un episodio de la serie televisiva Twilight Zone se hace eco de lo cara que sale una página sin erratas.

En el teatro, bien como heraldo infernal, tocando cuernos y trompas en el Juicio Final, y suplantando para ello a los ángeles -acaso evolución del sátiro clásico-, o bien, sobre todo en el teatro medieval inglés, atareado en anotar pecados en su pergamino.

¿Y qué decir de Titivillus en el arte? Ciñéndonos al marco de la Península, se le ha querido ver en la imagen románica del diablo escribiendo en una arquivolta de la portada meridional de la iglesia de Sª Mª del Camino de Carrión de los Condes. Asimismo, en ciertas sillerías tardogóticas y del primer renacimiento, como las de la Catedral Nueva de Plasencia, o la de la Catedral de S. Domingo de la Calzada. Otra visión iconográfica es aquélla en la que el diablo carga un hato de libros a su espalda, como el pintado en la Virgen de la Misericordia con los Reyes Católicos y su familia, del Monasterio de las Huelgas (ca. 1486) pero… ¿Cuál es la naturaleza de esos pesados libros?… Las interpretaciones son de nuevo múltiples: Acaso contienen los pecados de los protegidos bajo el manto de la Virgen (Montañés), o bien son Talmudes y Biblias hebreas, que encierran una imagen antijudía (Hernando Garrido), o quizá es Baalberith, el diablo bibliotecario y conservador en jefe de los archivos infernales (Aragonés Estella). (Montañés, p. 70).

¿Qué queda de Titivillus hoy en día? Aun con todo se le rinde homenaje en alguna publicación sobre libro antiguo, o se le impreca cada vez que hay erratas de edición. A mí se me antoja verlo cada vez que olvido guardar la versión definitiva en un procesador de textos, cuando yerro en un encabezamiento, o cuando esa obra que tengo que subir a la biblioteca digital no carga ni a tiros: ¿No habré validado ese xml?, ¿No estará subida ya esa obra en BDH? Y qué decir del texto predictivo o del corrector ortográfico automático del móvil, que te la juegan sistemáticamente con los mensajes instantáneos. Hay quien dice incluso que lo ha visto digitalizado en algún cachito retro (min 2:12) de cierto archivo audiovisual.

Manuel Pérez Rodríguez

Originalmente para el Blog de la BNE

Bibliografía

ARAGONÉS, Esperanza. “Visiones de tres diablos medievales”, en De Arte 5, pp. 15–27.

JENNINGS, Margaret. “Tutivillus: The literary career of the recording demon” en: Studies in Philology, Volume LXXIV, December 1977, nº 5.

HERNANDO, José Luis. “Satanás con los libros a cuestas en la Virgen de la Misericordia de Las Huelgas de Burgos ¿una imagen antisemita en tiempo de la expulsión?” en Imágenes y promotores en el arte medieval: miscelánea en homenaje a Joaquín Yarza Luaces, 2001, ISBN 84-490-2251-7, págs. 441-455.

MONTAÑÉS, Julio G. Tutivillus. El demonio de las erratas. Turpin editores, colección en 8vo, nº 11, 2015.

MONTAÑÉS, Julio G. Tutivillus. El demonio notario [En línea] <http://tutivillus.teatroengalicia.es/intro.htm>

YARZA, Joaquín, “El diablo en las miniaturas hispanas medievales”, en El diablo en el monasterio. VII Seminario sobre Historia del Monacato. Fundación Santa María la Real. Centro de Estudios del Románico, 1996.

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Andrés Vesalio: Anatomista renaciente y médico de los Austrias mayores

Tal día como hoy, 31 de dieciembre, se conmemora el V Centenario del nacimiento de Andrés Vesalio –Andries van Wessel- en Bruselas (1514-1564). Este insigne cirujano y anatomista, a la par que destacado médico de cámara del emperador Carlos V y de su hijo, Felipe II, ha sido siempre reconocido por los historiadores de la ciencia médica como el fundador de la anatomía moderna, de la mano de su revolucionaria praxis personal, plasmada textual y gráficamente en su obra cumbre De humani corporis fabrica libri septem (1543).

Retrato de Vesalio a la edad de 28 años, mostrado los músculos y tendones del brazo de un cadáver con un aforismo de Celso “Ocyus, jucunde et tuto” (seguro, rápido y grato)
Retrato de Vesalio a la edad de 28 años, mostrado los músculos y tendones del brazo de un cadáver con un aforismo de Celso “Ocyus, jucunde et tuto” (seguro, rápido y grato)

Andries van Wessel pertenecía ya a una reputada dinastía de médicos personales de los Habsburgo: Su padre Andries era el boticario de Carlos V, mientras que su abuelo Everard fue médico personal del emperador Maximiliano, no era raro por tanto que el joven Andrés siguiera la tradición familiar.

Andrés Vesalio recibirá las primeras letras en la Escuela de los Hermanos de la Vida Común de Bruselas -organización religiosa vinculada a la devotio moderna-. Allí comenzará a interesarse por las obras científicas de San Alberto Magno, además de contar como compañero de estudios con Antoine Perrenot, futuro Cardenal Granvela, quien será más tarde valedor suyo ante el emperador. Hacia 1531 acude a cursar artes al Colegio Trilingüe -de latín, griego y hebreo- de la Universidad de Lovaina. Seguro ya de inclinarse por los estudios de medicina, marchará a la Universidad de París (1533), en donde tendrá como profesores a Johann Günther von Andernach, Jacques Dubois (Jacobus Sylvius) y Jean Fernel, galenistas que le inician en el campo de la anatomía humana. Allí coincidirá con los españoles Andrés Laguna y Miguel Servet, y no dudará a la hora de adquirir para sus prácticas huesos de cadáveres del Cementerio de Los inocentes. La guerra entre Francisco I de Francia y Carlos V le obligará a continuar con sus estudios médicos en Lovaina y en la prestigiosa Universidad de Padua, en la cual obtiene finalmente los títulos de doctor (5 diciembre 1537) y explicator chirurgiae. Durante esos años dará clase en las universidades de Padua, Bolonia y Pisa.

Las enseñanzas médico-quirúrgicas de Vesalio y la reacción de sus opuestos galenistas

La anatomía pre-vesaliana estaba asentada en una amalgama de tradiciones: las latinas de Hipócrates, las arabizadas de Galeno de Pérgamo y el Canon de Avicena. Entre sus representantes contamos por ejemplo con Johannes de Ketham, Nicolo Leoniceno, Leonardo da Vinci –quien ya aunaba ciencia y arte en la representación anatómica, como pone de manifiesto el Códice Windsor– y Mondino dei Luzzi, entre otros muchos.

Andrés Vesalio, gracias a la experiencia cognitiva de sus prácticas de disección, había comenzado a cuestionar las teorías anatómicas vigentes hasta entonces al achacar, por un lado, la pérdida de habilidades exploratorias de sus médicos coetáneos: Éstos se habían convertido en meros “patólogos teóricos”, al haber delegado la crucial exploración fisio-patológica del enfermo y del cadáver en manos de subalternos de puntero y barberos con navaja, mientras que ellos dictaban la lección humanística heredada desde lo alto de la cátedra.

U/10657 Mondino dei Luzzi.  Anothomia Mundini (1520) http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000089924
U/10657 Mondino dei Luzzi. Anothomia Mundini (1520)

Por otra parte, Vesalio reprochará a Galeno el hecho de que diseccionara monos de la Berbería y otros animales en lugar de seres humanos. Denunciará por ejemplo los errores de aquél, de Mondino dei Luzzi y de Aristóteles sobre las válvulas del corazón. Jacobus Sylvius, su antiguo maestro en París, reaccionará encolerizado llamándole “vesanus” (loco).

En su obra cumbre Fabrica Vesalio concibe el cuerpo humano como un sistema o edificio sustentado por la estructura ósea (primer libro), unida por ligamentos y músculos (2º libro), así como por arterias, venas y nervios (libros 3º y 4º). Los libros 5º, 6º y 7º están dedicados a las cavidades abdominal, torácica y encefálica. La obra le fue dedicada al emperador Carlos V, como podemos comprobar en una epístola introductoria, cuya inicial “Q” historiada alberga la disección de un lechón a manos de un grupo de expertos erotes.

Epistola dedicatoria a Carlos V
Epistola dedicatoria a Carlos V

Su Epítome -una versión abreviada de la Fabrica para los alumnos- le será dedicada al regio hijo de aquél, Felipe II de España. Los excepcionales grabados xilográficos de la Fabrica fueron realizados por Jan Steven Van Calcar, seguidor de Tiziano, mientras que el texto tipográfico fue compuesto por el experto impresor de Basilea Iohannes Oporinus.

Fronstispicio de la Fabrica
Fronstispicio de la Fabrica

Comentamos a continuación el fundamental frontispicio grabado de la Fabrica. En un anfiteatro anatómico de arquitectura palladiana se ha dispuesto un graderío de madera atestado de alumnos para presenciar la disección que un cirujano ¿acaso Vesalio? está practicando al cadáver de una mujer. Un esqueleto con guadaña preside la escena. Dos barberos desconsolados son representados bajo la mesa de operaciones navaja en mano, a la vez que un perro y un mono de raigambre galénica contemplan distantes y más bien tensos la escena. En lo alto, sendos erotes sostienen el blasón parlante de Vesalio –Las tres comadrejas blancas pasantes sobre fondo negro-. En el cuerpo arquitectónico superior, un joven y un viejo enmarcan la marca tipográfica de Johannes Oporinus de Basilea.

Vesalio médico en la Corte de los Austrias

 La fama adquirida por Vesalio y su historial familiar hacen que sea llamado a Bruselas (1544) como médico de cámara de Carlos V, donde casará con Anne Van Hamme, hija del presidente de la Cámara de Comercio de Bruselas. Tras años de servicio como médico de familia y de campaña, y por influencia de Granvela, es nombrado Conde Palatino (21 abril 1556), lo que le confería numerosos privilegios y prerrogativas, como la confirmación de su blasón por ley imperial, la inmunidad ante las leyes y derechos de las ciudades, el salvoconducto, la posibilidad de nombrar notarios, contadores y jueces ordinarios, el poder de promover doctores universitarios, -médicos incluidos-, así como la exención de impuestos para él y sus descendientes legítimos y la especial protección del emperador. En 1559 será llamado hasta la corte francesa para tratar la mortal herida por lanza de torneo del rey Enrique II, pero sólo podrá limpiar de astillas las graves heridas de su cabeza y mitigar la agonía hasta su fatal desenlace.

Tras la abdicación definitiva de Carlos V (1558) pasó al servicio de Felipe II, trasladándose a su Corte en España, y dedicándose también a la atención de los súbditos holandeses. En 1561 responde con amabilidad y aceptación a las críticas vertidas desde Padua por un discípulo metodológico suyo, Gabrielle Falloppio. En la primavera de 1562, y a consecuencia de una caída por las escaleras, el príncipe Carlos sufrirá un traumatismo craneoencefálico, Vesalio se une entonces al grupo de médicos que lo tratan -los doctores Cristóbal de Vega, Diego Olivares y el cirujano Dionisio Daza Chacón, entre otros- practicándole al paciente una trepanación que a la postre será crucial para sanarlo.

Las circunstancias de la muerte de Vesalio permanecen aún sin aclarar. Siguiendo a Justo Hernández González, “en 1564, Vesalio peregrina a Tierra Santa desde España. En contra de lo que han aventurado varias leyendas —como su condena a muerte por la Inquisición, por haber disecado inadvertidamente a un personaje de la nobleza todavía vivo, pena que el Rey conmutó por su viaje a Tierra Santa— el periplo fue aprobado por el Rey, aunque no se sabe si Vesalio quería regresar a España -por las envidias generadas por la intervención del príncipe, o bien pensaba quedarse con la vacante dejada por Falloppio en Padua-. Después de una escala en Venecia, zarpó en marzo hacia Tierra Santa vía Chipre. No se sabe cuándo se inició el viaje de vuelta, pero, en cualquier caso, su barco fue detenido por una gran tormenta. Después de muchas dificultades, alcanzó en octubre la isla de Zante (al noroeste del Peloponeso), donde Vesalio murió y fue enterrado en un lugar no identificado”. Según José Barón Fernández se cree que posteriormente su cuerpo sería sepultado en la Iglesia de Santa Maria delle Grazie de Zante.

La profunda influencia de los estudios anatómicos de Vesalio asoma por ejemplo en sus seguidores hispanos como Juan Valverde de Amusco, pasando por el conocido lienzo de Rembrandt Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, hasta las morbosas ceras anatómicas de los museos de anatomía normal y patológica y las asépticas radiografías y ecografías de hoy en día. Late aún algo de nuestro protagonista en populares series televisivas, que todavía juegan con el nombre de un moderno manual anatómico.

Manuel Pérez Rodríguez. Biblioteca Digital Hispánica

Bibliografía

BARCAT, J.A. Andrés Vesalio, el genio meteórico. En MEDICINA (Buenos Aires) 2014; 74: 333-336. http://www.medicinabuenosaires.com/revistas/vol74-14/n4/333-336-Med4-Editorial%20Vesalio-web.pdf

BARCIA Goyanes, J. J., El mito de Vesalio, Valencia, Universidad, 1994.

BARÓN Fernández, J. Andrés Vesalio. Su vida y su obra, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1970.

HERNÁNDEZ González, J. Andrés Vesalio. Anatomista, cirujano y médico de cámara del Carlos V y Felipe II.Centro de Estudios Biográficos. RAH. http://blgrah.rah.es/2014/02/26/andres-vesalio-anatomista-cirujano-y-medico-de-camara-del-carlos-v-y-felipe-ii/

LYNN, Mary. Vesalius and the Body Metaphor. The Public Domain Review http://publicdomainreview.org/2013/04/18/vesalius-and-the-body-metaphor/

PUERTA, J. L. Andrés Vesalio: la reconciliación de la mano con el cerebro. Ars medica. Revista de humanidades, ISSN-e 1579-8607, Vol. 3, Nº. 1 (JUN), 2004 , págs. 74-95 http://www.dendramedica.es/revista/v3n1/Andres_Vesalio_la_reconciliacion_de_la_mano_con_el_cerebro.pdf

ROMERO Reverón, R. Andreas Vesalius (1514-1564). Fundador de la Anatomía Humana Moderna. Int. J. Morphol., 25(4):847-850, 2007. http://www.scielo.cl/pdf/ijmorphol/v25n4/art26.pdf

SCHUMACHER, Gert-Horst. Theatrum Anatomicum in History and Today. Int. J. Morphol. [online]. 2007, vol.25, n.1, pp. 15-32. ISSN 0717-9502. http://www.scielo.cl/pdf/ijmorphol/v25n1/art02.pdf

SEMINARIO De Humani Corporis Fabrica di Andrea Vesalio. L’uomo visibile da “allora” a “oggi”. Azienda Ospedaliero–Universitaria di Ferrara “Arcispedale S. Anna” – Unità Organizzativa Formazione e Aggiornamento – Biblioteca di Scienze della Salute. http://ibc.regione.emilia-romagna.it/appuntamenti/archivio-appuntamenti/2013/a-cona-ferrara-il-seminario-201cde-humani-corporis-fabrica-di-andrea-vesalio-l2019uomo-visibile-da-allora-a-oggi

Originalmente publicado en el Blog de la BNE, el 15 de octubre, día de la muerte de Vesalio en la isla griega de Zante (1564).

Este cuadro está muy vivo (VII)

Su nombre es Chris. Su nombre es Francesco. A ambos les encanta la recreación de cuadros famosos. Todos son realizados en la oficina Squarespace de Nueva York. Las únicas reglas son que todos los complementos empleados sean cosas que ronden por la oficina y que toda la edición se lleve a cabo con un smartphone (Android o iPhone ). ¡Disfrutalos!

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“Portrait of a Man in a Turban” by Jan van Eyck, 1433
“Portrait of a Man in a Turban” by Jan van Eyck, 1433
“Tommaso di Folco Portinari” by Hans Memling, 1470
“Tommaso di Folco Portinari” by Hans Memling, 1470
“Lady and the Unicorn: Sight,” c. 1500
“Lady and the Unicorn: Sight,” c. 1500
“The Anatomy Lesson of Dr. Nicolaes Tulp” by Rembrandt, c.1632
“The Anatomy Lesson of Dr. Nicolaes Tulp” by Rembrandt, c.1632
“The Girl with the Pearl Earring” by Johannes Vermeer, 1665
“The Girl with the Pearl Earring” by Johannes Vermeer, 1665

 Referencias:

Demilked

Fools do art